- Etimología: la palabra Economía viene del griego
Oikonomia. Oikos = casa; Nemo = administrar.
Definición de
Economía:
“La Economía es la Ciencia que
se ocupa del estudio de las actitudes humanas orientadas a administrar los
recursos, que son escasos, con el objetivo de producir bienes y servicios y
distribuirlos de forma tal que satisfagan las necesidades de los individuos,
que son ilimitadas”.
(AA.VV. “Economía para no economistas”).
“La Economía es la Ciencia que
estudia la conducta social, referente a la producción, intercambio y
distribución de bienes y servicios con recursos escasos, para la satisfacción
de las necesidades humanas”.
(AA.VV. “Economía”. Ed. Akal).
“La Economía es la Ciencia
Social que estudia el problema que enfrentan las sociedades humanas al tener
que asignar recursos limitados, para satisfacer fines múltiples”.
(AA.VV. “Para entender la Economía de Uruguay”).
La economía como actividad y como ciencia
El ser humano siempre ha debido realizar un conjunto
de actividades clasificadas como económicas. Sin embargo, para algunos autores,
debieron pasar varios siglos antes de que la reflexión sobre ellas diera lugar
a la formulación de una ciencia.
En consecuencia, la economía puede ser vista como
actividad y como ciencia (rama del conocimiento).
Conceptos de Economía; su objeto de estudio en general
Etimología y uso de la palabra economía
Conceptos de Economía; su objeto de estudio en general
· Es el estudio de cómo los hombres o las sociedades utilizan o administran sus recursos escasos con el objeto de producir bienes y servicios y distribuirlos para su consumo entre los miembros de la sociedad de modo que satisfagan sus necesidades.
· Es la ciencia social que estudia los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios.
· Es la ciencia social que estudia la asignación más conveniente de los recursos escasos de una sociedad para la obtención de un conjunto ordenado de objetivos.
· Es la ciencia de la escasez.
· Es la ciencia de la elección.
Etimología y uso de la palabra economía
La palabra economía tiene su origen en Grecia; y está compuesta por dos voces: oikos ‘casa’ y nomos ‘ley, gobierno o administración’. El primero en utilizarla fue el filósofo, historiador y general ateniense Jenofonte (ss. V y IV a. C.), quien la definió en su libro El económico como el arte de administrar bien la casa (entendiendo por casa lo que hoy se conoce como patrimonio).
Más tarde, en su libro Ética a Nicómano, el filósofo Aristóteles (s. IV a. C.) hizo referencia también al arte o la ciencia de la riqueza.
La expresión economía política apareció hacia fines del siglo IV a. C. y no se volvió a emplear sino hasta el año 1615, en la obra Tratado de la economía política del francés Antoine de Montchrétien.
La economía como actividad
a) Actividades
culturales:
Son las tendientes a la conservación y desarrollo del ser, en sus aspectos
físicos y espirituales. Son actividades físicas, p. ej., alimentarse, vestirse,
cobijarse, dormir, realizar deportes, etc.; y entre las actividades
espirituales tenemos: leer, instruirse, profesar una religión, practicar un arte,
etc.
b) Actividades
políticas: Permiten
ordenar y regular las relaciones sociales propias de la vida en comunidad; v.
gr., organizar y participar de elecciones de gobernantes, legislar,
proporcionar seguridad, administrar justicia, etc.
c) Actividades
económicas:
Permiten la obtención de los medios materiales (bienes económicos) necesarios
para el desarrollo de las actividades culturales y políticas; se llevan a cabo
mediante el esfuerzo humano: el trabajo. Según el campo en que se desarrollan,
pueden ser: individuales (llevadas a
cabo por una sola persona), familiares o
domésticas (desarrolladas por personas que pertenezcan al mismo grupo
familiar), y sociales o políticas
(cuando trascienden los límites de la familia).
Estas actividades están en permanente interrelación e
incluso pueden ser mixtas (actividades culturales-políticas, políticas-económicas,
etc.).
En cuanto a los medios,
la economía reviste una importancia fundamental, ya que brinda la base material
para la cultura y la política; pero, respecto de la jerarquía de las actividades, lo económico se subordina a lo
cultural y a lo político.
En cuanto a su relación con el entorno físico (la
naturaleza), a lo largo de su vida y especialmente en la realización de
actividades, el ser humano se apropia de aquel y lo modifica mediante la
tecnología, procurando la satisfacción de sus necesidades y deseos.
En lo concerniente a las relaciones sociales (entre
seres humanos) ligadas a las actividades humanas, las hay voluntarias e
involuntarias. V. gr., podemos elegir a qué grupo de amigos pertenecer,
valorando el vínculo personal con cada uno de ellos; sin embargo, cuando
compramos en un comercio o realizamos un trabajo, nuestro interés no pasa
normalmente por entablar un vínculo personal, sino por obtener algo material a
cambio, sea un bien por un precio o esfuerzo por una remuneración.
Lo económico está referido, justamente, a este tipo de
relaciones sociales: las involuntarias.
El problema de la escasez. Actividades
económicas. Bienes económicos y no económicos
Un bien
es todo medio o recurso capaz de satisfacer una necesidad tanto de los
individuos como de la sociedad. Los bienes pueden consistir en cosas o actos
humanos (servicios).
Existen
ciertos medios o recursos de los que el ser humano puede disponer sin ceder
nada a cambio, sin renunciar a otras cosas ni tomar decisión alguna; tal es el
caso del agua de mar, la luz solar y el aire (por ahora). Los mismos no poseen
ni dueño ni precio, son superabundantes y no requieren de un proceso productivo
para su obtención; por eso reciben el nombre de bienes libres o naturales.
En
esa categoría pueden incluirse, además:
· aquellos
elementos que están fuera del alcance humano (en otro astro, por ejemplo),
· los
que, por ser inmateriales e internos, no pueden conseguirse a cambio de una
contraprestación (la inteligencia, la paz interior, la alegría, la esperanza,
el amor, la fe, etc.), y
· los
actos humanos espontáneos o desinteresados (los cuidados de una madre a su
hijo, por ejemplo).
Los
bienes libres no interesan a la Economía, denominándose también bienes no económicos.
Lo
que sí interesa a nuestra disciplina son aquellas actividades humanas que
exigen elegir entre medios útiles y escasos para poder lograr múltiples fines.
Justamente, son actividades económicas solo aquellas que, implicando una decisión,
modifican el conjunto de medios útiles y escasos a disposición del sujeto para
los diferentes fines de la vida.
V.
gr., es actividad económica:
· la
compra de una casa, ya que esa acción modifica el conjunto de medios que se
tenía a disposición (sustituyendo dinero por una vivienda);
· la
fabricación de una mesa, pues antes se disponía de madera y trabajo y ahora se
cuenta con un mueble;
· la
labor en una fábrica, porque se ha cedido tiempo y energías personales por una
remuneración.
Los
bienes obtenidos mediante las actividades económicas se llaman bienes
económicos. Los mismos pueden ser cosas –alimentos, vestimenta,
viviendas, libros, etc.–, servicios –comunicación, limpieza, reparación, enseñanza,
asistencia jurídica y contable, etc.– y derechos sobre cosas o servicios; y
revisten estas cualidades:
1. Utilidad: Son susceptibles de satisfacer
necesidades.
2. Escasez: No alcanzan para cubrir todas
las necesidades que de ellos existen. El ser humano debe esforzarse para conseguirlos.
3. Accesibilidad: Pueden
obtenerse mediante cierto esfuerzo.
4. Onerosidad: No son
gratuitos, sino que para conseguirlos es preciso entregar algo (una cosa, un
servicio o un derecho) a cambio.
5. Transmisibilidad: Pueden
transferirse y cambiarse unos por otros.
La
referida escasez conlleva a que la elección se limite a un conjunto de
posibilidades, el que dependerá de los bienes disponibles, la restricción
presupuestaria, la restricción temporal y la restricción tecnológica.
Cierto
criterio servirá de guía para optar por una de las alternativas y rechazar el
resto. El mismo estará en función del objetivo que persiga el sujeto.
La
ciencia económica supone que las decisiones que se toman son el resultado de
una conducta
racional de los individuos. Esta garantiza que, de todas las opciones
que existen para alcanzar un objetivo, la persona tomará la correcta, p. ej.,
en términos de su capacidad económica.
Cuando
un individuo toma decisiones, sean racionales o irracionales, incurre en un costo
de oportunidad, pues, si decide dar un uso determinado a un recurso,
está renunciando a otras alternativas. En este sentido, el costo de oportunidad
en que incurre tal individuo al decidir dar un uso específico a un recurso es
el valor del uso alternativo más productivo al que está renunciando.
Las necesidades. El problema económico
Los
requerimientos o sensaciones de carencia del hombre (necesidades), los medios o
recursos (bienes) que se procura este para satisfacerlas y el esfuerzo que debe
realizar para ello (trabajo) constituyen los elementos básicos de la actividad
económica.
Las
necesidades humanas pueden ser clasificadas desde distintos puntos de vista, a
saber:
a) Corporales (físicas:
comer, realizar ejercicio, vestirse, etc.) o espirituales (leer, aprender, etc.)
b) Primarias (biológicas o de subsistencia:
alimento, vestimenta, vivienda) o secundarias
(sociales y espirituales: seguridad, justicia, defensa, educación).
c) Presentes o futuras.
d) Concurrentes
(reemplazables unas por otras o en cuanto a los bienes que las satisfacen; p.
ej., la necesidad de ingerir un alimento puede sustituirse por la de consumir
otro) o complementarias (unas
suscitan otras; p. ej., la necesidad de habitación trae la de contar con
mobiliario, servicio eléctrico, etc.).
Si
los bienes se encontraran en cantidades ilimitadas y listos para su inmediato
consumo, la actividad económica no tendría razón de ser, pero dado que el ser
humano debe esforzarse para procurárselos, en razón de que solo cuenta con
ellos en forma limitada, es preciso que sepa cómo aprovecharlos mejor.
La
escasez surge, entonces, de la interrelación entre las necesidades humanas y
los recursos con que se cuenta para satisfacerlas. Las necesidades humanas de
consumir bienes y servicios exceden a la cantidad que la economía puede
producir con los recursos disponibles, quedando siempre necesidades insatisfechas.
El problema
económico consiste en asignar recursos que son escasos (y poseen usos
alternativos) de manera eficiente, para satisfacer necesidades humanas que son
ilimitadas.
Los
interrogantes a responder respecto de dicho problema son tres:
1. ¿Qué
y cuánto producir?
2. ¿Cómo
producir?
3. ¿Para
quién producir?
La Economía como ciencia
El
estudio de la actividad económica dio lugar a la aparición de la Economía como
ciencia[1].
La Economía
pertenece al grupo de las ciencias
sociales, como el Derecho, la Filosofía, la Administración, la Política, la
Sociología, etc., las cuales se ocupan de aspectos del comportamiento y de las
actividades del ser humano.
La
diferencia entre estas disciplinas sociales y las naturales radica no solo en
el objeto de estudio sino también en el método científico que emplean para la
adquisición del conocimiento.
Las
ciencias naturales son principalmente inductivas, es decir, obtienen
conclusiones a partir de experimentos controlados, realizados en un laboratorio,
aislando variables que no interesan; así proceden de lo particular a lo
general.
En
cambio, para las ciencias sociales esta metodología no es posible. Normalmente,
los fenómenos sociales no pueden ser controlados o aislados. P. ej., este mes
se venden menos cedés de un determinado artista que fue un éxito el mes
anterior; ¿por qué?; ¿quizás porque la gente tiene menos dinero para
comprarlo?; ¿será porque está pasando de moda?; ¿o tal vez porque se está
tratando de vender en lugares inadecuados?
Debido
a que los problemas económicos no se pueden estudiar en un laboratorio, el
método utilizado en la Economía, como en la mayoría de las ciencias sociales,
es principalmente deductivo, procediendo de lo general a lo particular. Así,
los conceptos económicos son definidos a
priori[2]
y a partir de allí empieza la reflexión.
Pero no todo en Economía es pura deducción; es posible
también realizar algunos experimentos, aunque no en un laboratorio aislado. El
método inductivo parte, entonces, de una serie de observaciones singulares y a
partir de ellas formula generalizaciones. Para esto, la Economía recurre al
auxilio de otras disciplinas, como la Estadística[3].
Así aparecen las preguntas del tipo «¿Qué
pasaría si se modificara solo una variable y todo lo demás permaneciera
constante?». Los economistas emplean la expresión latina céteris páribus para decir que «todo lo demás permanece constante».
El
proceso de aplicar la inducción y la deducción, conocido como método inductivo-deductivo, se
desarrolla de esta manera:
1.
Se observa cierto fenómeno de la realidad; a primera
vista, solamente se perciben datos desorganizados.
2.
Se comienza a procesar los datos y se plantea por qué
sucede dicho fenómeno y qué relación puede explicarlo, desarrollando una hipótesis
(posible respuesta) mediante la inducción.
3.
Las hipótesis permiten organizar los datos en forma de
teorías (conjuntos de hipótesis coherentes), leyes (relaciones regulares) y
modelos (representaciones simplificadas de la realidad), mediante la deducción.
4.
Las leyes, las teorías y los modelos deben ser
contrastados con la realidad, para corroborar su pertinencia.
Lo
anterior evidencia la relación continua entre lo teórico y lo fáctico: la
teoría ofrece las relaciones generales entre los fenómenos que se intentan
explicar; y los hechos, sobre la base de los datos surgidos de las observaciones,
permiten verificar y mejorar los esquemas teóricos para comprender la realidad
abordada.
Si
se observan hechos que, dadas ciertas circunstancias, producen determinados
efectos, es decir, una relación que se repite regularmente, debe advertirse la
presencia de una ley. Las leyes
económicas son objetivas en el sentido de que se verifican en cierto contexto
independientemente de la voluntad humana.
Las áreas de estudio de la economía
Economía positiva y economía normativa
La economía
positiva se limita a la descripción de los fenómenos económicos y a la
explicación científica de la realidad, mediante el análisis económico. Un
ejemplo de economía positiva es el estudio de la oferta y de la demanda, y un
ejemplo del análisis económico serían los trabajos sobre las elasticidades.
Este enfoque económico responde a preguntas como: ¿de cuánto es el producto
bruto interno (PBI) de este país?; ¿cuál es el precio de equilibrio del
mercado?; ¿qué consecuencias económicas tiene un alza de impuestos?; ¿eleva el
libre comercio los salarios de la mayoría de las personas?
La economía
normativa pretende explicar cómo debería ser la actividad económica; es
decir, opina sobre los objetivos a alcanzar por la misma, ya sea por los
individuos o por el Estado. Se basa en preceptos éticos y juicios de valor
sobre el qué, el cómo y el para quién producir de una economía. Responde a
preguntas tales como: ¿de cuánto debería ser el producto bruto interno (PBI) de
este país?; ¿debería limitar nuestro país las importaciones para favorecer la
producción interna?; ¿debe eliminarse la asistencia social?; ¿debió promoverse
la privatización del Estado?
La
igualdad, la libertad del consumidor, el fortalecimiento de la nación, la
justicia social, etc., son distintos objetivos que diferentes escuelas de
pensamiento defienden como «lo mejor». Son sistemas de economía normativa el
liberalismo económico, el socialismo y el mercantilismo, entre otros.
Microeconomía y macroeconomía
La microeconomía
estudia el comportamiento económico de la gente con respecto a asuntos como qué
comprar y qué vender, cuánto ahorrar y cuánto consumir. Se centra en las
decisiones económicas de los agentes económicos individuales (empresas,
familias) y de cómo estas decisiones interactúan en los mercados.
La macroeconomía
se ocupa del desempeño de la economía como un todo, ocupándose de los agregados
económicos, como el producto bruto, las finanzas públicas, el comercio
exterior, etc.
Mientras
la microeconomía analiza las piezas individuales del rompecabezas de la
economía, la macroeconomía coloca todas las piezas juntas para estudiar cómo
luce en su conjunto.
La Economía, ¿ciencia o ideología?
De
acuerdo a la interpretación de Joseph Schumpeter (1883-1950), nos acercamos a
un fenómeno y nos interesamos por él desde una visión precientífica, cargada de
subjetividad, opiniones, ideas y juicios de valor que pueden estar organizados
sistemáticamente como una ideología[4].
A
partir de esta última pasamos a la ciencia, que requiere un trabajo y un
proceso de análisis en el que, a partir del uso neutral de ciertas técnicas y
herramientas metodológicas, se construye el objeto de estudio; en este caso, la
economía.
Para
Schumpeter, no es necesario abandonar la ideología para pasar a la ciencia,
sino que basta con ser honestos y aceptar objetivamente los resultados que la
última ofrece.
Dicho
autor divide la ciencia económica en tres campos y señala distintas relaciones
de esta con la ideología:
a) Economía
política: Son determinados principios unificadores
(normativos), tales como los principios del liberalismo económico, del
socialismo y otros. Este conjunto de doctrinas normativas no solo no se separan
de la ideología, sino que sirven para reforzarla.
b) Pensamiento
económico: Es la suma total de las opiniones y deseos
concernientes a los sujetos económicos, en especial, los que se refieren a la
política del Estado. Se trata de lo que veremos a continuación como política económica.
c) Análisis
económico: Es un núcleo independiente y objetivo de técnicas y
herramientas formales gobernadas por patrones y reglas.
La
economía política y el pensamiento económico, para Schumpeter, se hallan
condicionados ideológicamente en forma casi inevitable, pero el análisis
económico se desarrolla libre y autónomamente respecto de las distintas
valoraciones.
Economía política y política económica
Por
su parte, la economía política
facilita el marco teórico de cómo funciona el sistema económico y cómo se
originan los distintos problemas; descubre las leyes que se manifiestan en los
procesos de producción y distribución; explica la estructura económica y su
forma de operar.
En
cambio, la política económica,
basándose en los conocimientos científicos de la economía política, constituye
una parte de la política referida a la actividad del Estado interviniendo en la
economía de un país para asegurar la adecuación de los recursos escasos a los
fines múltiples (bien común); en otras palabras, es la estrategia que formulan
los gobiernos para conducir la economía de los países, efectuando una
manipulación de ciertas herramientas para obtener unos fines o resultados
económicos específicos.
Entonces,
¿cómo se relacionan la economía política y la política económica?... La primera
brinda la base teórica que la segunda utiliza para actuar. Tomando el caso de
la desocupación, la economía política tratará de buscar y explicar las causas
de este fenómeno, a la vez que la política económica, suponiendo que el objetivo
del gobierno es reducir la tasa de desempleo, procurará adoptar las medidas más
efectivas a tal fin.
Economía y política. Política económica:
¿positiva o normativa?
La
política económica ¿se vincula con la parte positiva o con la parte normativa
de la ciencia económica?... La respuesta es que se relaciona con las dos.
Por
un lado, es evidente su relación con la política: la podemos definir como una
parte de la política, resultando, por ende, esencialmente normativa.
Sin
embargo, también podemos definirla como algo separado de ella y positivo, por
cuanto supone el uso de herramientas o instrumentos técnicos propios de la
Economía.
Ahora
bien, aunque se compone de un conjunto de técnicas (medidas) con evidentes
componentes de análisis económico, está absolutamente interrelacionada con la
política y, por lo tanto, resulta imposible deslindarla de las distintas
ideologías. Así, un economista con una cosmovisión liberal difícilmente
concuerde con las medidas de política económica que propondría un economista
socialista, y viceversa.
Ejercicios: respondan a partir de la lectura del material
Ejercicios: respondan a partir de la lectura del material
1. ¿Son estas cuestiones macroeconómicas o microeconómicas?
1.1. Los cambios climáticos pueden afectar la tasa de
inflación de un país.
1.2. La familia se somete a una restricción presupuestaria:
solo dispone de su ingreso.
1.3. Según el Indec,
el PBI argentino rondaba los 398 mil millones en el cuarto trimestre de 2008.
1.4. La empresa busca maximizar su ganancia.
2. Indiquen si los siguientes enunciados pertenecen al
campo de la economía positiva o al de la normativa.
2.1. El 40% de los casi dos millones de desempleados en Uruguay tiene menos de veinticuatro años, y la mayoría de ellos son varones.
2.2. La tasa de desocupación en la Argentina es muy elevada.
2.3. La forma en que se mide la tasa de inflación actualmente
en la Argentina es errónea; debería volverse a la metodología anterior.
2.4. La tasa de inflación en Uruguay cayó del 8% en
1993 al 1,6% en 1994.
3. ¿Cuál es la diferencia entre la economía política y la
política económica? ¿Cómo se relacionan?
4. ¿A qué se considera necesidad en Economía?
5. Comparen las necesidades de los adolescentes actuales con
las de sus padres cuando tenían su edad. Relacionen las diferencias con el cambio
de la oferta en el mercado y con el cambio cultural.
6. ¿Cuál es la función que cumplen los bienes o recursos
en la economía?
7. ¿Cuál es la diferencia entre bienes libres y bienes
económicos? ¿Cuáles interesan en Economía?
8. ¿Cuál es, a grandes rasgos, el problema económico de
la escasez?
[1] Llamamos ciencia
a un conjunto de conocimientos metódicamente adquiridos y sistemáticamente
ordenados.
[2] Locución latina que indica la demostración
consistente en ir de la causa al efecto o de la esencia de una cosa a sus propiedades.
[3] Rama de la Matemática que estudia la realidad
mediante un conjunto de datos numéricos, obteniendo información cuantificable
de los fenómenos observados y estableciendo relaciones y frecuencias que
permiten producir hipótesis y predecir comportamientos.
[4] Conjunto de ideas fundamentales que
caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento
cultural, religioso o político, etc.
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